Resumen

Yucatán destaca por ser la entidad federativa con mayor porcentaje de población indígena donde fue más exitoso el paso del Procede; también donde la decisión de los ejidatarios fue mantener las tierras de uso común sin parcelar. El “no” a la parcelación ha sido interpretado por diversos analistas como una resistencia indígena a los embates de la modernización. El objetivo de este texto es triple: identificar otros factores, además del étnico, que interrelacionados explican la aceptación particular del Procede en Yucatán. Evidenciar la multiplicidad de respuestas que ejidatarios yucatecos dieron a dicho programa, entre las que se encuentra la resistencia, pero también la colaboración. Finalmente, mostrar que en contra de las expectativas de quienes diseñaron el programa y más ampliamente de los promotores de la reforma de 1992 a la ley agraria, uno de los resultados inesperados a dicho programa ha sido la generación de nuevas irregularidades o anomalías en los ejidos, y no su eliminación por medio de la legalizació