Resumen

Fernando Escalante y Julián Canseco describen con delicada destreza cómo una buena parte de la opinión pública mexicana trató apenas de entender los hechos criminales de la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, para en su lugar afirmar sin reparos que se trataba de una reiteración de la masacre del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. De Iguala a Ayotzinapa logra plantear una pregunta que necesita una respuesta urgente – a saber, cómo la sociedad mexicana da sentido a los sucesos de violencia extrema, como las desapariciones forzadas –, aunque sin proponer una respuesta empírica y teóricamente convincente.