Resumen

El presente texto es el relato de la transformación subjetiva de una etnógrafa y de cómo una serie de experiencias generó nuevas aproximaciones a su problema de investigación: el movimiento de civiles armados o autodefensas de Michoacán, México. Con frecuencia, este fenómeno es descrito como protagonizado por hombres armados –ya sean las fuerzas armadas, los líderes criminales o civiles–, lo cual no permite profundizar en la perspectiva de todas aquellas personas que son vistas como sujetas de protección. El artículo recupera vivencias etnográficas y personales para argumentar que mucha de la literatura en torno a la movilización civil armada está articulada a partir de una noción androcéntrica de poder, lo cual deja de lado las experiencias femeninas del conflicto.