Resumen

El objetivo de este artículo es explicar de qué manera, durante las elecciones presidenciales de 2018 en México, en el contexto de la politización evangélica (predominan-temente pentecostal y neopentecostal) contra la “ideología de género”, el Frente Nacional por la Familia, como un actor de la sociedad civil interreligiosa, ejerció prácticas de ciudadanía religiosa desde la esfera pública digital, con fines de gubernamentalidad. El análisis enfatiza que la movilización de creencias desde la esfera pública digital para lograr el reconocimiento de derechos religiosos se articuló a partir de tres estrategias: la construcción y apropiación de un imaginario sobre la “ideología de género”, la elaboración y defensa de un discurso sobre los “falsos derechos” y el condicionamiento de actores políticos a través del voto de castigo, así como la vigilancia y sanción simbólica.