Resumen

Este artículo destaca cuatro principios transversales que animan la práctica de investigación de Pierre Bourdieu, y que pueden guiar de manera fructífera la indagación en cualquier frente empírico: el imperativo bachelariano de la ruptura epistemológica y la vigilancia; el mandamiento weberiano de realizar la triple historización del agente (habitus), el mundo (espacio social, del cual el campo es un subtipo), y las categorías de razonamiento del analista (reflexividad epistémica), espacio social y espacio físico; la invitación leibniziana-durkheimiana para desplegar el modo topológico de razonamiento y rastrear las correspondencias mutuas entre espacio simbólico, social y físico; y el momento cassirerano que nos urge a reconocer la eficacia constitutiva de las estructuras simbólicas. También señalo tres trampas que los exploradores bourdieanos del mundo social deben tener un cuidado especial en evitar: la fetichización de los conceptos, las seducciones de “hablar bourdieano” y fallar al realizar las operaciones que las nociones de Bourdieu estipulan, y la imposición forzada de su marco teórico en bloque, cuando es más productivo usarlo como un estuche de herramientas a través de la transposición. Estos principios guían la construcción del objeto y no son consignas teóricas, sino pautas prácticas para la investigación antropológica. Lo que implica que la mímesis y no la exégesis debe guiar a aquellos científicos sociales que desean construir, revisar o retar la maquinaria científica y el legado de Pierre Bourdieu.