Resumen

Este trabajo investiga la relación entre el delito patrimonial y los mercados de trabajo. Utilizando distintas fuentes de información se analiza la hipótesis de que la debilidad de los mercados laborales incrementa el delito, y especialmente pone a prueba la hipótesis de que son los desempleados los que más delitos patrimoniales cometen. Con base en tendencias agregadas para el caso mexicano, y utilizando fundamentalmente datos de encuestas de internos en reclusión se demuestra que quienes cometen delitos en su mayoría también trabajan regularmente. Una estimación econométrica identifi ca algunos de los factores que explican el grado de “profesionalidad” de los delincuentes patrimoniales. Se concluye que no es el desempleo, sino la calidad y el tipo de empleo lo que mejor se asocia al grado de “profesionalidad” en la actividad delictiva. La gran mayoría de quienes roban lo hacen para complementar un ingreso escaso y/o probablemente para solventar un problema de adicción.